El tonel de amontillado contiene dos aspectos fundamentales de la obra de Edgar Allan Poe, su perfección narrativa y la culminación del largo proceso de desencanto vital y degradación moral del protagonista en la calculada y minuciosa descripción de una horrible venganza.
La maligna inteligencia, el humor negro, la punzante ironía y el sadismo gratuito en la conducta del vengador Montresor, revelan en su autor grandes dosis de dolor y frustración, una aguda conciencia de fracaso, así como la voluntad de dejar tras él un mundo terrorífico bajo un tratamiento acusadamente alegórico.